Seleccionar una silla de ruedas puede parecer simple, pero en realidad es una elección que requiere su análisis y consejos. Hacerlo incorrectamente significa no sentirte a gusto, que te cueste la movilidad diaria o incluso que esto repercuta en una mala salud postural o emocional. Ya sea para un uso puntual o prolongado, es conveniente escoger la opción que mejor se adapte a tus características teniendo en cuenta parámetros clave.
En este artículo te contamos cuáles son los errores más comunes de muchas personas a la hora de elegir una silla de ruedas y cómo puedes evitarlos para que encuentres la más adecuada para cada situación.
Tabla de Contenido
- 1 Error 1: No tener en cuenta el tipo de uso
- 2 Error 2: No tener en cuenta el material ni el peso
- 3 Error 3: No medir la silla y no medir por dónde la silla debe pasar
- 4 Error 4: Ignorar las necesidades específicas del usuario
- 5 Error 5: pensar únicamente en la opción de la compra, sin valorar las alternativas
- 6 Error N.º 6: No probar la silla antes de decidir
- 7 Modelos que es conveniente conocer
- 8 Conclusión: hay que asesorarse bien
- 9 ¿Quieres elegir la silla de ruedas que necesitas y no sabes qué modelo escoger?
Error 1: No tener en cuenta el tipo de uso
Uno de los errores más comunes es elegir una silla de ruedas sin pensar cómo y dónde se utilizará. ¿La silla será para interior o exterior? ¿La silla será para trayectos cortos o se previene pasar muchas horas en ella? ¿El usuario se autopropulsará o necesitará siempre ayuda?
Para una persona que sólo utiliza la silla para desplazamientos esporádicos (del tipo: recuperación postoperatoria, etcétera) puede que le sirva una silla de ruedas de nivel básico y plegable, en cambio, para una persona que va a pasar la mayor parte del día en su silla de ruedas, es necesaria una solución más ergonómica, más ligera y con un mejor soporte.
Solución: tiene que tener en cuenta su estilo de vida, el entorno (casa, calle, transporte público) y el tiempo estimado de uso antes de decidir.
Error 2: No tener en cuenta el material ni el peso
En muchas ocasiones, el propio usuario no puede o no tiene en cuenta el material de la silla y eso, directamente, influye en la vida diaria.
Las sillas de acero, por su parte, son resistentes, económicas, pero mucho más pesadas. En cambio las de aluminio son mucho más ligeras y mucho más manejables; en el caso de las personas que se autopropulsan, o cuidadores que tienen que plegar y transportar la silla de ruedas de manera más habitual.
Solución: si buscas ligereza y movilidad, una silla de aluminio hace la diferencia. Si el uso es más estático y en interior, el acero puede ser una solución válida.
Error 3: No medir la silla y no medir por dónde la silla debe pasar
Otro error bastante común de las sillas es no haber medido los espacios por los que va a tener que pasar: puertas, pasillos, ascensores o aseos.
Elegir una silla demasiado ancha puede limitar la libertad de movimiento dentro del hogar u hacer muy difícil su uso en ciertos entornos.
Solución: Mide el ancho máximo de la silla y compáralo con las medidas reales del espacio en el que va a tener que usarse. En un gran número de casos, el uso de una silla estrecha o de estructura más compacta es la mejor elección.
Error 4: Ignorar las necesidades específicas del usuario
No todas las sillas sobreviven para todos aquellos que pueden necesitarlas. Un ejemplo cotidiano sería el caso de un niño que no puede usar la típica silla estándar de los adultos, o el caso de una persona con sobrepeso que necesitará una silla bariátrica que se adapte con seguridad y comodidad a su peso y forma.
Lo más habitual es no tener en cuenta si el usuario tiene o no requiere de características posturales especiales, como que la silla tenga un respaldo basculante o apoyo lateral para el usuario. En estos casos, una silla basculante claramente puede proporcionar un mejor confort y prevenir problemas de salud a largo plazo, teniendo en cuenta que la silla debería ser la ideal y adaptada a las características del usuario.
Solución: consultad siempre a un técnico ortopédico o un especialista que os valore altura, peso, edad y necesidades de movilidad o posicionamiento.
Error 5: pensar únicamente en la opción de la compra, sin valorar las alternativas
En ocasiones, especialmente en casos de uso muy temporal, se gasta mucho dinero en sillas que se van a utilizar sólo unos días o unas semanas. Esto no sólo resulta poco interesante sino que puede implicar elegir un modelo estándar por ser más barato, sin que necesariamente sea el más apropiado.
En estos casos, el alquiler de sillas de ruedas es una propuesta práctica y flexible. Permite acceder a modelos de calidad, más ajustados a cada necesidad y sin la necesidad de hacer una inversión extraordinaria.
Y además, el alquiler proporciona la posibilidad de asesoramiento, mantenimiento, e incluso de cambiar de silla si fuera necesario.
La solución: si la silla no es para usarla de forma prolongada considera el alquiler como una buena opción. Te da más juego para poder probar y lo más importante ajustar sin tener que comprometerte a largo plazo.
Error N.º 6: No probar la silla antes de decidir
Una silla puede parecer cómoda a simple vista, pero uno no sabe si se adapta al cuerpo, a la manera de moverse o a la del entorno hasta que no lo prueba. Muchas personas compran la silla sin probarla antes y eso puede dar lugar a incomodidad o frustración.
Solución: si es posible, hay que probar varios modelos.
Comparar cómo se siente la persona que usa la silla, si resulta fácil de manejarla, de plegarla o de transportarla.
En muchos servicios tanto de alquiler como de venta especializada se puede probar la silla antes de tomar la decisión definitiva.
Modelos que es conveniente conocer
Muchas de estas referencias de silla de ruedas son válidas, ya que hay que tener en cuenta que cada caso es un mundo, pero el simple hecho de conocer que existen este tipo de sillas de ruedas seguramente te ayudará a tomar mejores decisiones a la hora de hacer una elección:
- Sillas de ruedas manuales: de acero (resistentes y económicas), de aluminio (ligeras y muy manejables), estrechas (para dificultades de espacio), infantiles, bariátricas (para usuarios con mayor peso) y basculantes (para necesidades posturales especiales).
- Sillas de ruedas eléctricas: pensadas para personas con movilidad muy reducida, que van desde los modelos básicos (sólidos, de muy fácil manejo) a los modelos plegables (más livianas y fáciles de transportar).
Conocer estas opciones evita equivocaciones y asegura que la silla de ruedas elegida se adapte bien a la cotidianidad del usuario.
Conclusión: hay que asesorarse bien
La elección de una silla de ruedas puede marcar una enorme diferencia para la calidad de vida de la persona que la usa en su día a día y la de las personas encargadas de su cuidado. Por eso evitar los errores que podrías cometer es tan importante como conocer las opciones de las que dispones y rodearte de un equipo experto.
Sorprendentemente el hecho de necesitar una silla de ruedas para un uso puntual o por tiempo prolongado conlleva también la necesidad de asesorarte con profesionales para analizar todas las variables a tener en cuenta (movilidad, espacio, tipos de uso, duración esperada del uso, cantidad de dinero que tienes previsto gastar), y con ello te aseguras de que puedes conseguirlo.
¿Quieres elegir la silla de ruedas que necesitas y no sabes qué modelo escoger?
Disponemos de una amplísima oferta de modelos manuales y eléctricos, de sillas de ruedas para adultos y para niños y estamos aquí para asesorarte y ayudarte a elegir la opción más apropiada.
También disponemos de un servicio de alquiler de sillas de ruedas; ¡ella se la entregamos en su hogar sin compromisos de permanencia!
