Cómo elegir un andador si vives en un piso pequeño en Madrid

Tener la oportunidad de vivir en Madrid puede acarrear una gran variedad de ventajas: servicios al alcance de la mano, transporte público, vida de barrio, cultura… Pero también es cierto que hay muchos pisos en la ciudad, sobre todo en los espacios más céntricos o en edificios de cierta antigüedad, y muchos de ellos tienen pasillos muy estrechos, puertas muy pequeñas y habitaciones de reducidas dimensiones. Para una persona con movilidad reducida que necesite un andador, esto puede plantear un verdadero reto.

La buena noticia es que existen modelos de andadores pensados para espacios pequeños, y que con algunos consejos sencillos también se pueden usar en casa sin problemas. En este artículo te explicamos qué debes tener en cuenta para elegir un andador si vives en un piso pequeño en Madrid, y cómo adaptar tu vivienda para que puedas moverte de forma cómoda y segura.

¿Y por qué es importante una buena elección del tipo de andador?

Él andador es una ayuda técnica que se utiliza para facilitar el caminar y otorgar autonomía a la persona usuaria, pero si el modelo elegido no se adapta al entorno o a la realidad que presenta la persona que lo va a utilizar puede llegar a ser incómodo o inclusive peligroso.

En ambientes pequeños, el andador ha de ser rígido, ligero, manejable, fácil de transportar o de guardar porque no se puede convertir en un problema más. Ha de permitir el moverse en pequeñas zonas, girar y atravesar puertas sin quedarse atascado.

Qué modelo de andador se ha de elegir si se vive en casa pequeña

1. Andador angosto, ligero y fácil de operar

Se ha de buscar un modelo pequeño, con un ancho no superior a 55-60 cm (medida estándar de la mayoría de las puertas interiores del municipio de Madrid). A más estrecho, más sencillo será mover el andador en pasillos o habitaciones pequeñas. Por otra parte, si se trata de un andador ligero (de aluminio o de materiales similares), sería más cómodo empujarlo o levantarlo ante algún obstáculo nimio.

2. Andador de 2 ruedas o con ruedas delanteras

Este tipo de andador se encuentra en un término equidistante entre la estabilidad y la facilidad de movimiento. Las 2 ruedas frontales permiten avanzar, sin necesidad de levantar todo el peso; y las patas traseras con tacos antideslizantes proporcionan seguridad.
Es el idóneo si se necesita apoyo al caminar, pero no es necesario el freno continuado ni asientos.

3. Rollator (andador de 4 ruedas) compacto

Los rollators son andadores de 4 ruedas, con freno y asiento integrados. Algunas versiones son para interiores: son más estrechas, con ruedas menores y con giros más cerrados.
Este tipo de andador es muy adecuado si el usuario se fatiga con rapidez y requiere detenerse para descansar.

4. Plegable o de fácil almacenamiento

En los pisos pequeños, el espacio manda. Elige un andador que se pueda plegar fácilmente para poder guardarlo detrás de la puerta, en un rincón o junto al sofa, es una gran ventaja. La tarea será asegurarte de que se pliegue sin herramientas, con un sistema cómodo de usar para el usuario o cuidador.

La manera de preparar el piso para un mejor uso del andador.

Además de elegir el modelo correcto, conviene preparar el lugar para poder usar mejor un andador:

  • Quitar alfombras sueltas o con bordes levantados que pueden hacer tropezar al andador
  • Mantener despejados los pasillos y zonas de paso eliminando sillas, mesitas u objetos
  • Organizar la distribución de los muebles para dejar más espacio libre en las zonas donde más se mueve el usuario
  • Colocar luces de noche o luces activadas por el movimiento en zonas oscuras
  • Poner alfombrillas antideslizantes en el baño donde normalmente se lleva el andador hasta la puerta o incluso dentro (si el espacio lo permite)

¿Y si el uso es temporal?

Algunas personas solo necesitan un andador para un tiempo determinado: después de una operación, cuando están en un proceso de rehabilitación, o, en el caso de que venga a casa a pasar una temporada un familiar que tiene dificultades para moverse.
Cuando se dan estas circunstancias, lo más sencillo no es comprar un modelo de andador, sino que lo mejor es alquilar un andador en Madrid.

Y es que esta manera de conseguir un andador te permite:

  • Probar diferentes modelos según el tipo de casa (anchos de puertas) o el nivel de movilidad de la persona que lo utilizará.
  • Recibirlo en casa, sin ningún desplazamiento.
  • Usarlo el tiempo que necesites, sin preocuparte qué hacer con él una vez hayas terminado de usarlo.
  • Tener un asesoramiento profesional siempre que lo necesites.

Y si necesitas adaptar tu casa de una manera más completa al usuario o la usuaria del andador, puedes complementarlo con el alquiler de camas articuladas, grúas o sillas de ruedas.

Recomendaciones prácticas

  • Mide el ancho de tus puertas y pasillos antes de decidirte por el modelo.
  • Acompaña al usuario o usuaria a que coja confianza en el andador en los primeros días de uso, pero también para evitar cualquier tropiezo.
  • Mantén el suelo libre de objetos (cordones, revistas, zapatillas, etc.) que puedan interferir en el paso del andador.
  • Consulta a un profesional si el usuario o usuaria presenta otras dificultades (debilidad en las manos, problemas de equilibrio, uso de prótesis…).

Conclusiones

Vivir en un piso pequeño en Madrid no tiene que suponer un impedimento para moverse con autonomía. A partir de un andador adaptado al entorno, se puede incrementar la seguridad y la comodidad a la hora de moverse, incluso en espacios reducidos.
Si el uso del andador es puntual o bien estás barajando diferentes opciones, el alquiler es la opción ideal.

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