Cómo elegir el sillón de descanso ideal según tus necesidades

El descanso y la comodidad son imprescindibles para cualquier ser humano, destacando aún más si no se puede mover el cuerpo, si se está en fase de recuperación de una intervención médica o si ya se ha llegado a la tercera edad; en estas ocasiones, contar con un sillón de descanso idóneo puede llegar a suponer un gran cambio en la calidad de vida del día a día, tanto en el propio usuario como en su entorno.

No todos los sillones son iguales y la elección del sillón de descanso correcto dependerá de muchos factores: necesidades físicas, el espacio disponible, frecuencia del uso o el tipo de ayuda que se necesite. Si estás pensando en usar un sillón como este o si quieres comprar uno, la siguiente guía práctica va a resultarte útil para saber qué cosas debes tener en cuenta antes de decantarte por uno.

¿Qué es un sillón de descanso y para qué sirve?

Un sillón de descanso es una pequeña o gran butaca, un asiento no diseñado solo para sentarse, sino para descansar en una posición determinada y que puede ser para descansar durante un tiempo prolongado, con la máxima comodidad y el mejor soporte postural. Usualmente están concebidos para ancianos, en rehabilitación o con cierto grado de dependencia, y efectúan distintas funciones:

  • Acomodar el descanso de una forma cómoda y ergonómica
  • Proporcionar una postura correcta
  • Permitir levantarse o sentarse, sobre todo en los modelos eléctricos
  • Incrementar la movilidad en casa, en caso de sillones de ruedas
  • Aportar seguridad y estabilidad evitando situaciones de deslizamientos o forzadas

Tipos de sillones de descanso: ¿Cuál necesitas?

1. Sillón geriátrico: respaldo alto, ruedas y diseño estrecho

Este modelo es una respuesta integral y donde la idea ha sido especialmente diseñada para los ancianos o personas con necesidades posturales muy determinadas. Une varios aspectos clave en un sólo sillón:

  • Respaldo alto: aporta un apoyo firme y ergonómico para la cabeza, el cuello y la espalda, ya que los determinados, disfrutan de muchas horas sentadas, necesitan descansar, leer, incluso dormir en el sillón.
  • Ruedas con freno: permiten la movilidad por casa o por las residencias. Permite hacer el traslado sin esfuerzo, sin tener que cambiarlo de asiento y puede fijarse con total seguridad cuando está en acción.
  • Diseño estrecho: ideal para espacios reducidos, habitaciones adaptadas. Su estructura reducida permite posicionarse dentro de un salón pequeño o a la par con camas articuladas sin renunciar a la comodidad ni a la funcionalidad.

Este sillón geriátrico tiene una gran recomendación si se busca comodidad prolongada, traslado sencillo y tamaño adaptado al entorno real de uso cotidiano.

2. Sillón levanta personas (elevador de sillón)

Este modelo, por otro lado, lleva incorporado un sistema motorizado que eleva suavemente el asiento con el propósito de ayudar al usuario a levantarse solo. Es ideal en personas con debilidad en las piernas, trastornos de equilibrio o que han perdido cierta fuerza a causa de la edad o de alguna cirugía. Proporciona seguridad, autonomía y confianza al usuario y le brinda ayuda al cuidador.

Factores clave para elegir tu sillón

1.La movilidad del usuario

¿Puedes levantarte solo o necesitas ayuda? ¿Te pasas mucho tiempo sentado o lo utilizas de forma puntual? Esta serie de respuestas te ayudará a saber si necesitas un sillón básico, de elevador o con ruedas y demás.

El espacio que tengas en casa

Ten en cuenta para la medición del sillón el lugar donde irá ubicado. Si vives en un piso pequeño o cualquier habitación que ya está ocupada con el uso de una cama articulada, un modelo estrecho puede ser la mejor opción. También ten en cuenta dejar la distancia necesaria para reclinar el respaldo, si el sillón lo permite.

La frecuencia de uso

Si se va a utilizar muchas horas al día, es importante que tenga buen acolchado, reposabrazos cómodos, y que la tela sea transpirable y fácil de limpiar. Si es para un uso puntual (una recuperación postquirúrgica, por ejemplo), puede que sea suficiente con un modelo más discreto.

4. Autonomía y seguridad

Es necesario optar por un sillón que potencie la autonomía del usuario, sin renunciar a la seguridad. El modelo levanta personas, por ejemplo, es una ayuda espléndida para poder mantener la independencia, sin riesgos de caídas cuando se levanta.

¿Comprar o alquilar? Una solución flexible

En muchas ocasiones, el uso del sillón puede ser temporal: después de una operación, cuando hay un familiar en un proceso de recuperación de larga duración, o en procesos de rehabilitación. Si este es el caso el alquiler de sillones de descanso es una muy interesante opción, dado que permite probar el modelo más adecuado sin realizar una inversión de forma permanente. Él alquiler del sillón incluye el servicio de entrega a domicilio, asesoramiento y la recogida cuando ya no se necesite. Además, el cliente puede elegir entre diferentes modelos en función de la situación del paciente, del entorno y el tiempo de uso previsto.

Conclusión

Un buen sillón de descanso no es simplemente un asiento, sino una herramienta eficaz para mejorar el bienestar, la autonomía y la calidad de vida de la persona que lo utiliza. Escoger el sillón adecuado puede ayudar enormemente el día a día, tanto para la persona que lo utiliza como para los cuidadores, y se adapta al entorno sin realizar modificaciones en el hogar.

Un sillón geriátrico, con ruedas, estrecho o elevador. Lo importante es que sea un sillón que se adapte a las necesidades de la persona que lo utilizará. Y si sólo lo necesitas por un tiempo, el alquiler te ofrece la flexibilidad ideal para cuidarte o cuidar de alguien más, sin complicaciones.

¿Buscas un sillón de descanso en alquiler en casa?

Disponemos de sillones geriátricos, estrechos, con ruedas y modelos elevadores, ideales para la gente mayor, para la recuperación o para cuidados prolongados. Te asesoraremos para elegir el sillón más adecuado a tu espacio y nivel de movilidad y tiempo de uso.

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